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miércoles, 1 de junio de 2011

La Caída (Parte IV) Fin

(Continuación Revelaciones Agrietadas)

Sus dedos cincelaron el escenario final.
Drazziel, barón de la Casa de Hierro, eligió en la tempestad de ese Éxtasis que estaba
experimentando mientras aferraba él último hálito de vida de Yhäriel, un acantilado de caída infinita.
El viento rugía casi tan alto como el viento, que componían juntos un réquiem de
extremada potencia.
La lluvia comenzó a romper el cielo y a fundirse con las aguas de ese salvaje mar.
Los dedos del Caído volvieron a soltarse para no terminar con su caza tan pronto. Sin
embargo, sin darla tregua, la agarró con desesperación del único ala que tenía ahora la
que otrora fuera su fiel compañera de guerra.
Yhäriel jadeó. No abrió los ojos, pero sus cuencas se revolvían a través de sus párpados
caídos. Tanto de su boca como de su nariz, fluían sendos líquidos carmesíes. Los
moratones de rostro y cuerpo comenzaban ya a manifestarse, y las heridas aún dejaban­
regueros de sangre por las rocas por las que Drazziel la arrastraba.
No era la única herida.
Drazziel tenia un estado deplorable igual que ella. Su herida mas notable era en el
costado izquierdo, una incisión diagonal que empezaba desde el pecho, hasta su vientre,
efecto del ala de su contrincante.
La arrastraba sin mirarla hasta el punto álgido de ese acantilado. Hasta el mismo borde.
Mientras rugiendo miraba al cielo, presa de una embriaguez sin igual. Jamás había
sentido semejantes emociones cuando estaba en el seno de Él. Y se empezó a cuestionar
el valor de su Creador, pero mas aun se arrepintió de la admiración que sintió hacia Él,
y el dolor de su abandono (y traición).
­- HEMOS PERDIDO TANTO TIEMPO YHARIEL. SIGUIENDO FALSOS
PROFETAS. FALSAS PALABRAS Y ERRÓNEAS SENDAS. JAMÁS PENSÉ
QUE ÉL NOS TRAICIONARÍA. PERO LO HIZO. JAMÁS CREÍ POSIBLE
QUE OTRO DECIDIERA DARNOS UNA POSIBILIDAD DE REBELIÓN.
Y LO HUBO. Y YO CREÍ EN ÉL.. Y COMO EL PRIMERO –COMO NO
PODÍA SER DE OTRA FORMA, COMPARTIENDO ESTA MALDITA
HERENCIA QUE YO TAMBIÉN COMPARTO­ NOS APUÑALÓ. Y HUYÓ.
NOS CONDENARON A LA LOCURA TANTO EL CREADOR POR SU
CEGUERA, COMO EL REBELDE QUE INTENTÓ ALGO PARA LO QUE
NO ESTABA PREPARADO. ME PERMITÍ CREER, YHARIEL..
Llegó al final con el cuerpo de la Caída y lo tiró justo al borde.
El viento se volvió más violento. Tanto que movía el cuerpo de ambos (el de ella en
mayor medida, ya que no oponía resistencia).
La dio una patada en el costado. Esta gruñó y abrió con dificultad los ojos. Tardó en
enfocar, pero finalmente le miró a los ojos.
[Yhariel.. esa mirada..].
­ - ¿CREÍSTE EN MÍ, DRAZZIEL?
­- SABES QUE SÍ. Y CAÍ EN EL ABISMO.
­- ESTOY CANSADA, DRAZZIEL. –dijo descolocando a el Caído.­ -ESTO NO
TIENE YA NINGÚN SENTIDO. ÉL NOS ABANDONÓ –Y DECEPCIONÓ­.
NUESTRO PADRE.. ¿RECUERDAS TÚ, SU ROSTRO, DRAZZ?
­- NO SÉ A QUE VIENE ESTO.
­- YO YA NO. RECUERDO UNA CONVERSACIÓN QUE TUVE CON ÉL.
ERA UN DÍA PRECIOSO JUNTO A LOS ESTANQUES. PASEABA POR
ALLÍ Y ME ACERQUÈ A ÉL. PARECÍA OBSERVARNOS DESDE TANTA
DISTANCIA. LUEGO SUPE CÚANTA ERA. ESE ENCUENTRO FUE UN
DÍA ANTES DE LA ORATORIA QUE NOS DIO LUCIFER. LE HABLÉ, LE
PREGUNTÉ EN QUÉ PENSABA Y SIMPLEMENTE ME MIRÓ. SENTÍ UN
ESCALOFRÍO QUE ME RECORRIÓ TODO EL CUERPO. SE DISCULPÓ
Y ME DEJÓ AHÍ CON SU MIRADA GRABADA EN MI MENTE. –Le miró
con mayor intensidad a los ojos­. - CREO.. QUE YA LO SABÍA.
­- ESO ES ABSURDO. NOS PODRÍA …­ -un brillo de lucidez le cruzó en ese
momento por los ojos y calló­.
­- SI. QUIZÁS LO SABÍA. Y POR ESO NOS DEJÓ HACERLO. YA NO LE
SERVÍAMOS.
­- ¿QUIERES DECIR QUE NUESTRA TRAICIÓN FUE NUESTRA
CONDENA? ­ ÉL ERA QUIÉN NOS MANTENÍA EN SU PRISIÓN DORADA. ­-Gruñó el
Caído­-.
­- LA ALTERNATIVA NO ESTABA CONTEMPLADA. NOSOTROS LA
VIMOS. LA SENTIMOS. Y PAGAMOS CON NUESTRAS VIDA POR ELLA.
JUGAMOS A ARRIESGAR Y PERDIMOS.Y AÚN ASÍ… SIENTO CULPA.
­- ¡CULPA! ¿POR.. ÉL? –dijo con asco en su voz­.- ­¡POR ÉL ACABAMOS EN
EL ABISMO!....SIEMPRE HAS SIDO UNA SENTIMENTAL.
­ El Caído se irguió como si su cuerpo hubiera sido vestido por algo inmaterial.
Su expresión cambió. Sus mirada cambió. Su forma de gesticular, todo cambió. Hasta su voz.
Esta se bañó de una frialdad sin igual.
- ­YHÄRIEL ­-su semblante adquirió la sobriedad del hielo
y el autocontrol que no había vestido hasta ahora­ .. - Y ESO ES ALGO QUE SIEMPRE ME HA
DADO ASCO.

La mirada de Yhäriel se abrió llena de un pavor que hasta entonces no había conocido. Su piel se
congeló y su rictus se paralizó. Alcanzó a susurrar.

­- ¿QUIÉN.. ERES..?

­- HAS TARDADO EN DARTE CUENTA, YHÄRIEL. SIEMPRE ESTUVISTE AHÍ.
CUESTIONÁNDOLO TODO. CUESTIONÁNDOTE A TÍ. INCLUSO TUVISTE LA OSADÍA
DE CUESTIONARME A MÍ. AUNQUE NUNCA ME LO DIJERAS LO VEÍA EN TUS OJOS.
SIEMPRE HAS SIDO DEMASIADO EXPRESIVA. -­El “Caído” clavó una rodilla en tierra junto
al rostro de Yhäriel. Luego la otra. Su mano se movió con precisa lentitud. Con elegante desgana,
las yemas de sus dedos rozaron la mejilla de ella. Se deslizó hasta sus labios donde permanecieron
unos segundos, y siguió descendiendo por su cuello. El cuerpo de ella comenzó a jadear de una
forma lenta, casí mecánica. Como si el aire se le fuera escapando de los pulmones. El viento que
había hasta ese momento cesó, sólo roto por esa respiración. Como si perdiera vida.
-­CUÁN FÁCIL ES JUZGAR. SER EL OJO CRÍTICO QUE NO LO VE TODO PERO QUE SE CREE
CON LA VERDAD EN SÍ MISMA. QUÉ FÁCIL ES SER UNO DE VOSOTROS. ­-De los ojos
de ella empezó a emanar un líquido negro que fueron dibujando el recorrido de la sutil caricia que
le iba otorgando. Expiraba. Inspiraba. Esos dedos llegaron a las clavículas. Recorriéndolas, bajó
por su pecho dejándolos sobre su corazón. La Caída respiraba más lentamente, su torso se había
arqueado hacia arriba, y había abierto aún más la boca, intentando por todos los medios lograr que penetrara una mayor cantidad de aire hasta sus pulmones. Sin retirar él la mano del pecho de ella, la atrajo hacia delante haciendo que se incorporara y quedara sentada con la espalda recta. Su otra mano la posó sobre la herida sangrante de su omóplato. Donde había refulgido una majestuosa ala blanca, como la que nacía de su otro costado. La respiración de Yhäriel se suspendió. Quedó lívida con la boca entreabierta, con los ojos desencajados fijos en lontananza. La sangre manó con más intensidad de ella. Recorriendo su espalda, sus nalgas y se formó un charco que no cesaba de crecer. ­
-Y TÚ LO DESTROZASTE. RENEGASTE DE TU DON, ¿PARA QUÉ? PARA DOTAR
DE SENTIDO A TU TRAICIÓN? ¿PARA SENTIRTE MEJOR? ¿FUE POR CULPA? ­-Retirando
la mano de su pecho, con dos dedos hizo girar la cabeza de ella hasta situarla frente a su mirada­.-
- ¿O QUIZÁS, FUE PARA HERIRME A MÍ?
Los párpados de Yhäriel fueron cayendo poco a poco, como si el telón de una obra se tratase.
La mano de Él arañó lentamente su espalda horizontalmente, hasta llegar al nacimiento de la
brillante ala, sana de ella. Como si de la caricia de un amante se tratara, justo antes de que ella
perdiera el sentido, y sus ojos por fin se cerrasen, una sonrisa cansada creyó pintarse en el rostro
de Él..
­- LO HICISTE ESPECIALMENTE BIEN.
­En ese instante, la mano se convirtió en una férrea garra y como si de un pétalo se tratara, la arrancó de su espalda, precipitándose por el acantilado, y el cuerpo de la Caída se desplomó hacia atrás, inerte.
El ser alado que estaba de espaldas, arrodillado, pareció desestructurarse, y cayó sobre el cuerpo
que había delante.

martes, 26 de abril de 2011

Revelaciones Agrietadas (Parte III)

(Continuación Angustia Difusa (Parte II)

Los Caídos aparecieron en la otrora conocido como Edén. Aunque siendo justos con la semántica, de paraíso tenía tan sólo el nombre y el recuerdo.

-Yhariel.. Yhariel.. despierta. Des-pier-ta.. Nos está ahogando. No pue-do respirar. -Los susurros de Lara sonaban a través de ella.- Yha-riel no-quie-ro mo-rir.

El Caído Drazziel, barón del entonces ejército de Dios llamado La Legión de Hierro, estaba imponente en su forma Celestial, arrodillado en el paraíso dónde vivieran y gozaran del calor y el amparo del Padre. Y es en ese mismo lugar donde ahora mismo estaba acabando con la existencia de su compañera, amiga, amada y traidora.

- Drazziel. No sé cómo puedes hacerlo tan rápido. Así no tendrás las respuestas que quieres. Pero no me digas nada. Sólo soy un mero recipiente.

-CÁLLATE. YHARIËL, LEVÁNTATE -dijo mientras sin soltarla del cuerpo la incorporaba ante sí, aflojando la presión.

Alteró las ruinas y con un movimiento sutil de muñeca hizo que las ruinas y escombros comenzaran a moverse y a girar sobre sí mismas, pasando demasiado cerca de ellos. Algunas estallaban con violencia contra otras, el resto giraban y seguían moviéndose aleatoriamente.

-VAMOS A JUGAR TÚ Y YO. -La empujó con su mano echándola hacia atrás haciéndola caer en la trayectoria de uno de esos enormes pedruscos.- ¡MUÉVETE! -gruñó echándose él mismo hacia atrás.

La piedra estalló contra el costado izquierdo de Yhäriel, derribándola. La sangre comenzó a brotar del mismo. Quedó en el suelo tendida. Abatida.

-¡YHARIËL! TRAIDORA. ¿TU CULPA TE IMPIDE LEVANTARTE? DAME AL MENOS EL PLACER DE UNA BUENA CAZA.

Sonriendo cínico comenzó a resquebrajar la tierra donde estaba tirada Yhariël. Cuando la apertura se hizo considerable y comenzó a precipitarse por la abertura, la mano de Yhariël se aferró al bordillo y alzando la mirada hasta su Maestro gritó. Como cuando estuvo allí condenada. Abandonada a su desesperación. Condenada a su propio ostracismo, viendo el sino de locura que había deparado a sus compañeros el que otrora fuera su Maestro. Ese que ahora iba a terminar el trabajo.

Yhariël se alzó a través de él y se alzó altiva extendiendo orgullosa su única ala, de una blancura hiriente, símbolo de su divinidad perdida y se puso ante él con la mirada y la sonrisa desencajada. De su otro omóplato broto sangre, al abrirse la herida que se hiciera presa de la locura y el terrible sentimiento de perdida. La furia hacía que se agitara a través de cada palmo de su ser y de los restos de tela casi totalmente inexistente. Acabaron cayendo. Así. Ante él. Desnuda de cuerpo, no sentía el menor miedo. Ansiaba todo aquello. Lo deseaba. Hacerle pagar. Por todos los condenados que pagaron por su estupidez y su orgullo. Con su locura. Por Mikael gritando a través de su desolación rompiéndole en ese instante el ultimo retazo de amor que había sentido por su mentor y asesino..

- DRAZZIEL. BARÓN DE LA LEGIÓN DE HIERRO. ¡¿CÓMO OSAS LLAMARME A MÍ TRAIDORA?! DEFIÉNDETE, SI AÚN NO TIENES LA VERGÜENZA Y EL VALOR SUFICIENTE COMO PARA TERMINARTE TÚ MISMO.

Con el poder de su ala izquierda se impulso hacia el cielo en su dirección. Planeo mas que voló hacia el con el pelo ondeando furioso por efecto del viento que las rocas hacían confluirse como pequeños remolinos que iban gestándose mas y mas grandes.
Drazziel la esperaba mirando fijamente la potencia de su vuelo mas oblicuo que horizontal. Le golpeo con sus puños empotrándole contra unas ruinas que confortaban lo que antes hubiera sido la pared de algo, incrustándole unos centímetros en ella.

- ¿TRAIDORA, DRAZZIEL? ¿DESDE CUANDO FUI YO QUIEN CONDENO A TUS CAMARADAS? -chillo-.

Drazziel empujo a la Caída con sus alas y esta cayo con violencia en el suelo deslizándose sobre las rocas desgarrándose la espalda. El Caído tomo impulso y mientras se impulsaba con un vuelo perfecto hacia ella, elevo uno de los escombros que aun quedaban en pie.

- FUE TU CULPA QUE ELLOS SE LEVANTARAN CONTRA MI. ANSIABAS MI PODER, Y ESOS PERROS SARNOSOS TE LO ENTREGARON EN BANDEJA EN EL MEJOR MOMENTO. CUANDO YO ESTABA DEBIL, INDEFENSO. EN LA OSCURIDAD SE REBELARON CONTRA MI. ¡¡ME DERROCARON Y POR ESO CAIMOS!!

Cuando estuvo sobre Yhariel, hizo unos veinte metros las piedras que se tambalearon sobre su cuerpo. Con su ala izquierda freno su caída por una de las grietas que ya habian dividido el suelo. En ese momento hizo caer sobre su cabeza ese montículo de piedras, reventándose por el efecto.

- FINGISTE MUY BIEN, YHARIËL.. -dijo tristemente mientras se posaba sobre el suelo a unos metros de ella- TE ACERCASTE A MI, CON MIRADA DE ADMIRACION Y JUGASTE CONMIGO. -Drazziel avanzaba hacia ella con los hombros caídos y las alas barriendo los escombros de su paraíso perdido. ¿RECUERDAS LA PRIMERA VEZ QUE CAMINAMOS SOLOS POR LOS JARDINES QUE YA NO VOLVEREMOS A PISAR? FUE TRAS LA CHARLA DEL LUCERO. RECUERDO QUE VI EN TU MIRADA UNA ADMIRACION SIN IGUAL MIENTRAS LE MIRABAS Y DESEE QUE ESE FULGOR SE GIRARA HACIA MI. TRAS SUS PALABRAS ME SENTE SOBRE LAS VERDES PRADERAS SOÑANDO CON UN FUTURO MEJOR. ¡ME HABIA INSPIRADO! Y DE PRONTO ME GIRE Y ESTABAS A MI LADO MIRANDO AL INFINITO. "CREO QUE PODEMOS CONSEGUIRLO" -DIJISTE SIN TAN SIQUIERA MIRARME- EL BRILLO DE TU SEMBLANTE Y DE TU MIRADA ME TRANSMITIO TANTA FUERZA QUE ME EMBRIAGO DE UNA SENSACION DE PLENITUD TAL, QUE LAS DUDAS QUE PODRIA HABER SENTIDO.. LA CULPA, DE LA TRAICION HACIA EL, SE ESFUMARON. CUANDO VOLVISTE TU ROSTRO HACIA MI Y CLAVASTE TU MIRADA DICIENDO "CREO QUE BAJO TU MANDO, PODREMOS CONSEGUIRLO" DESEE...

Las rocas aun cubrían el rostro de Yhariel, hasta sus hombros. Drazziel las aparto con sus alas. Estaba inmóvil con los ojos cerrados y la sangre brotando de sus ojos, de su rostro, de su boca. Pero la sentía respirar. Y escuchar.

Drazziel, hincó una rodilla cerca de ella y con su mano por primera vez en tanto tiempo fue a acariciar su rostro, pero no lo consiguió. Yhariel abrió los ojos furiosa y apoyando una mano en la tierra, golpeo con su pierna la de el desestabilizándole y golpeo su psique con la suya.
Este cayo en el suelo, cerca de la abertura, cerca de donde ella había estado a punto de precipitarse por el vacío y mientras se agarraba con las manos la cabeza aullando, no pudo menos que cerrar los ojos y quedarse tendido inmóvil. Yhariel escupió al suelo sangre y de una patada le precipito por la abertura. Este en el momento en el que iba a caer se sujeto con una mano en el borde mismo.
Mirando hacia arriba, Yhariel lucia impotente y llena de furia y dolor.

Yhariel.. Aun tras tu traición.. Aun tras el abismo yo.. podría perdonarte. Si tan solo..

Yhariel le miro desde arriba y lo que vio no le gusto. Vio esa esperanza ese idealismo que tanto le atrajo de el y le espanto. Se elevo unos metros y comenzó a juntar la brecha intentando aplastarle.

- ¿FINGIR, YO? DRAZIEL SIEMPRE HAS SIDO UN EXPERTO MANIPULADOR DE MENTES. ¡ME ENGAÑASTE! ¡TU FUISTE QUIEN ME SEDUJO CON TU IDEALISMO POETICO! CON TU VEHEMENCIA, CON TU APASIONADO TALANTE. ESA REBELDIA QUE REFULGIA COMO LLAMAS EN TUS OJOS. CON TUS TINTES DE MAESTRO. FUI UNA ALUMNA CIEGA. NUNCA ME PERMITISTE VER LA LUZ, PORQUE ELLA ENFOCARIA TODAS TUS SOMBRAS. TUS MIEDOS. TUS DEBILIDADES. LAS QUE NOS CONDENARON A TODOS. TUS PROPIOS SEGUIDORES LO VIERON MUCHO ANTES QUE YO. ELLOS ME INTENTARON ADVERTIR, PERO YO PENSE QUE ERAS TU EL QUE PODRIAS LLEVARNOS A ALCANZAR ALGO EN LO QUE NUESTRO PADRE NO NOS PERMITIO SINQUIERA CREER. PODRIAMOS CUIDAR A LA HUMANIDAD. GUIARLA, MOSTRARLES EL CAMINO ADECUADO. QUE NO ESTABAN SOLOS.. -fue perdiendo la voz, pero no tardo en recuperarla- AUN CUANDO LA PRIMERA EMOCION QUE VI EN TI ¡FUERON CELOS!. ¡CELOS DEL PRINCIPE DE LAS MENTIRAS! DEBI HABER SIDO MAS INTELIGENTE ENTONCES.

Con un puñetazo Drazziel destrozo la pared de piedra que le asfixiaba, y aprovechando el ensoñamiento de la Caída se alzo hasta ella, y con violencia la empujo con su propio cuerpo hasta tirarla sobre las piedras que no cesaban de resquebrajarse por las acometidas de ellos.
Puso las manos a ambos lados de su cabeza y elevándola la golpeo con brutalidad contra el suelo. Repetidas veces, mientras sus propios gritos se filtraban en su alma.

- ¡¡MIENTES!! -Escupió entre dientes mientras seguía golpeándola con toda su fuerza, mientras los dedos de ella se incrustaban en sus costados haciéndole sangrar-. SIEMPRE FUISTE UNA EMBUSTERA. UNA EMBAUCADORA. TU FUISTE MI ELEGIDA. YO CONFIE EN TI. TE MOSTRE MIS DEBILIDADES PORQUE CREIA QUE TU PODRIAS AYUDARME A MEJORAR. JAMAS PENSE QUE ME TRAICIONARIAS. PERO TANTA CULPA TIENES TU COMO MELAHEL.

En ese instante algo se quebró dentro de Yhariel y una furia ahogada hizo que con sus piernas mandara al Caído hacia el cielo para subir con mirada ciega hasta el y golpearle con su única ala. Este perdió el equilibrio en el aire y aprovecho la coyuntura para hacerle quedar en la trayectoria de dos piedras que en ese momento iban a estallar entre si.
Le golpearon en ambos costados y por el impacto cayo como un peso muerto contra el suelo. Su rostro se golpeo con las rocas y quedo tendido con las alas negras reposando a sus lados.
Yhariel se puso delante de su rostro ahora oculto y lo golpeo con sus pies desnudos.

- DATE LA VUELTA. -El cuerpo de el quedo tendido boca arriba mirándola. Se impulso hacia adelante y llegando a su cabeza, piso sus alas con sus pies, quedando sus piernas abiertas a la altura de sus ojos. -NI SE TE OCURRA SIQUIERA MENTAR SU NOMBRE DRAZZIEL. NO TE LO CONSIENTO. SIEMPRE TUVISTE CELOS DE EL. Y CASUALIDAD. FUE EL PRIMERO EN CAER EN EL ABISMO Y EN VOLVERSE LOCO. LO QUE ME HICISTE A MI PODRIA LLEGAR A APARTARLO. PERO JAMAS OLVIDARE SUS GRITOS DE DOLOR EN MITAD DEL ABISMO.

Las manos de Drazziel se cerraron como si fueran puños metálicos en los finos tobillos de Yhariel. Y mirándola con desprecio a los ojos, lleno de frustración no pudo más que gritar.

- ZORRA DESAGRADECIDA. LO DI TODO POR TI. ME CONDENE POR PROTEGERTE. ¿AUN NO LO ENTIENDES, VERDAD? SABÍA LO DE TU TRAICION. SABÍA QUE IBAN A ALZARSE CONTRA MÍ. Y QUE LO HARIAN A TRAVES DE TI. SIEMPRE QUISIERON EL PODER. TE UTILIZARON YHARIEL. ENVENENARON TU MENTE Y TE CONVENCIERON PARA APARTARME DE LA PRIMERA FILA. A ELLOS NUNCA LES IMPORTO LOS IDEALES QUE NOS MOVIAN. A TUS ..AMIGOS.. NUNCA LES IMPORTO LA HUMANIDAD. SOLO QUERIAN PODER. Y AUN ASI DEJE QUE ME DIERAS CAZA. PORQUE AUNQUE YA NO LO CREAS SI QUE FUI UN IDEALISTA. Y SI LA UNICA PERSONA QUE CREIA EN MI, DECIDIA QUE YA NO MERECIA UN ATISBO DE CONFIANZA, NADA PODRIA HACER YA POR LA HUMANIDAD. PUES YA ESTABA VENCIDO.

- Y SI ESO ES CIERTO, DRAZZIEL, ¿POR QUE NO ME LO IMPEDISTE? ¿POR QUE DEJASTE QUE ELLOS .. Y YO TE TACHARAMOS DE TRAIDOR ANTE EL RESTO? ¿POR QUE DRAZZIEL? ¿POR QUE NO LUCHAR? -exclamo Yhariel con lágrimas en los ojos-.

- PORQUE YA NO MERECIA LA PENA. ENCONTRE LA TRAICION DENTRO DE LOS MIOS. ENCONTRE LA DESLEALTAD EN TI. Y LO UNICO QUE DESEABA ERA QUE TODO SE FUERA AL INFIERNO.. Y MIRA -sonrió cínico a través de las lágrimas de sus ojos- LO CONSEGUI. -Su sonrisa se torno rápidamente en ira-. PERO EL DEBIA PAGAR. PORQUE FUE TU .. MELAHEL EL QUE HIZO POSIBLE TU TRAICION. ¿AH? NO LO SABIAS, ¿VERDAD? ¿SABES POR QUE FUE EL PRIMERO EN CAER? SI. FUE POR MI MANO. PERO AUN NO SABES EL POR QUE. Y ME SATISFACE SOBREMANERA SER YO QUIEN TE LO DIGA. DESEO VER COMO TE HIERE, YHARIEL. PORQUE TU QUERIDO MIKAEL FUE QUIEN ME PUSO EN SOBREAVISO DE VUESTRA TRAICION. SI.. SABES QUE ES VERDAD. LO QUE NO LLEGO A SOSPECHAR ES QUE NO IMPEDIRIA VUESTRO ATAQUE. QUE ME QUEDARIA SENTADO ESPERANDO LA ESTOCADA. PERO POR SUERTE, CUANDO COMENZO LA CAIDA EN EL ABISMO, NO PUDE EVITAR EL PLACER DE HACERLE CAER EL PRIMERO..

lunes, 11 de abril de 2011

Angustia Difusa (Parte II)


(Continuación Caza (Parte I) )

- YHÄRIEL…

[Por fin estás frente a mí]

- Drazziel. ¿Me buscabas? – Sonríe tristemente a través de su cáscara- ¿Cuánto tiempo ha pasado?

- Aparece. Me niego a hacer esto con tu recipiente.

La mirada del Caído refulgía. Su sonrisa y su respiración se tensaron cuando Yhäriel comenzaba a mostrarse a través de su verdadera esencia.

El rostro de Lara, el recipiente, se hizo más férreo. Y su voz se silenció dentro de un rincón como en el que ella estuvo. Rostro altivo, de pómulos prominentes, nariz pequeña y labios gruesos. Sus ojos negros se tiñeron de un verde de tal fulgor que Drazziel echó instintivamente el cuerpo hacia atrás, como si algo invisible le hubiera empujado, cuando se posaron finalmente en los suyos.

El pelo negro y lacio se tornó de un rojo intenso lleno de brillo y volumen, que cubrió en unos segundos su cuerpo hasta más allá de la espalda.

El vestido pareció rellenarse con la voluptuosidad de sus curvas. Sus senos llenos, que se mostraban a través de los rasgones que él había realizado cuando ella aún estaba escondida. Vientre plano, caderas anchas, piernas esbeltas y extremidades finas.

[Nunca has dejado de resultar indiferente].

Mirando hacia un cielo negro, carente de color, comenzó a mostrar como si de un ritual erótico se tratara, los retazos de divinidad perdida que aún conservaba y cuyo contraste confería un dramatismo tajante.

Una lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla izquierda, mientras de sus omóplatos comenzaban a salir unas alas de un blanco intenso. La ala izquierda se abrió en unos instantes en los que sintió recorrer por su ser la calidez que un día su Dios le dio. Los recuerdos de tal plenitud la abrumaron e hirieron con el relampagueo de la realidad que ahora la rodeaba.

De su omóplato izquierdo, cayeron unas plumas empapadas de un líquido carmesí, que cayeron sin hacer ruido en aquella estructurada nada. Una cicatriz diagonal cruzaba desde la nuca hasta mitad de la espalda.

[¿Qué te has hecho?].

- Yhäriel.. ¿Qué te has hecho?

- Drazz..

[Esos trucos no te valdrán conmigo. Ya no].

Su mirada se turbó y dio la vuelta hasta situarse en su espalda.

Notó como sus dedos tocaron la cicatriz que aún no había dejado de supurar, y con su tacto se derrumbó.

Cayó de rodillas con la mirada turbada.

- Así quería verte. De rodillas. ¡¡TRAIDORA!! –gruñó-. Pero no aquí.

Tiró violentamente de su hombro hacia atrás, y esa nada desapareció, y de pronto estaban en mitad de lo que otrora sería un circo romano. Donde los gladiadores se desgarraban para placer de su Señor. Qué irónico.. como aquel día.

El leve viento que había, se convirtió en un vendaval. El cielo tenía tonalidades rojizas y negras, y formaba espirales que se retorcían sin control.

- ¿Dime por qué lo has hecho? –gritó desde el extremo contrario desde el que se encontraba- ¡¿Por tu traición?! ¡¿Por la caída de tus compañeros?! ¡¿Recuerdas el Abismo, Yhäriel?! ¿Recuerdas lo que sentías? Déjame recordártelo.

En la mente de Yhäriel se coló una oscuridad más densa del lugar que él había colocado para manifestarse. La humedad que otrora sintiera volvió. Volvía a estar confinada allí. Y volvió la enloquecedora ceguera. Ese lugar lleno de densidad y opresión. El vacío psíquico. La desesperanza atroz que te invadía desde dentro retorciéndote. Dejándote en un estado de paroxismo brutal . Sintiendo cómo la mente y las emociones lentamente se atrofian. Pues en ese estado de estancamiento, dónde sólo hay agonía no hay posibilidad de creación. Ni de vida. Pero seguían respirando. Porque en ese lugar únicamente eso podían hacer. E incluso eso era complicado. Hacerlo quemaba la poca energía que mantenían, generando una presión similar, a la de los soldados que se veían forzados a avanzar con máscara de gas por un largo período de tiempo. Allí no había avance. Era la nada. Opresión sin igual. Pero eso no era todo. Las cacofonías no tardaron en llegar. De todas partes. A diferentes graduaciones. E intensidad. Pero la carga psíquica era demoledora. Como si ese lugar su hubiera erigido a partir de la resonancia demencial del concepto de la locura en sí misma.

Gritos llenos de incoherencias. De delirios. Alaridos llenos de frustración y dolor. Creyó reconocer alguna voz, pero intentó desviar su atención dentro del recuerdo dónde él la había introducido, con desesperación. No podía salir de esa espiral de autodestrucción.

Los llantos. Los gritos trastornados. Jadeos que clamaban respuestas. Consuelo. Calor. O más dolor. Necesitaban emoción. Todo ello golpeó su alma y la hicieron caer de rodillas.

- Lucifer.. Lucifer. Lucero…

- ¿Por qué..?

- AAAHHHHH

- ¿Por qué no nos quieres..?

- Nos ha traicionado. ¿Lo sabéis, verdad?

- Nunca saldremos de aquí. Es su penitencia.

- Yo creo que Él nos odió desde el principio.

- ¿Por celos? ¡Un Dios no puede estar celoso de su Creación!

- ¡Claro! No nos agachamos lo suficiente, ¿es eso? El grado de inclinación ante su yugo no fue el adecuado. Si. Es eso. No nos dejamos pisar bien. ¡Claro!

- Seguimos tus pasos, ¿no lo hicimos bien?

- Es por eso por lo que se fue. No seguimos bien sus mandatos.

- ¡Eso no es cierto! Fueron los Duques…

- Dios…Dios… ¿por qué no nos hablas ya?

- ¡Cierra el puto pico! Están aquí. Pueden oírte. Y..

- ¿¿Todavía crees que pueden hacerte algo peor que esto??

- Nos ha abandonado.

- Éramos su creación.

- Sus amados hijos..

- ¡¡¡PADRE!!!.. ¡¡Por qué!! ¿¿¿Por qué nos has… ABANDONADO???

- Quiero volver a casa.

- Ya no hay casa. No hay Edén. Sólo serpientes. Nosotros somos las serpientes…….. fue nuestra insolencia la que nos ha condenado.

- Ya estábamos condenados………

- ¡¡¡NO!!! –se oyó Yhäriel a sí misma chillar- ¡¡¡NO!!! ¡¡¡LUCIFEEEER!!!

De pronto volvió la luz. Rojiza y negra. El viento se había evaporado pero Yhariel, con las manos clavadas en la tierra, alzó la cabeza hacia el cielo y abrió la boca aspirando como si no lo hubiera hecho en todo ese tiempo.

Su mirada estaba enturbiada.

- ¿Lo recuerdas, verdad? ESO NO ES TODO. –Voló hasta ella y derribándola con violencia con su cuerpo, empezó a introducir en su mente los recuerdos de su propio cautiverio.

Él gritando su propio nombre y el de ella. Como un mantra. Sin descanso. Si hubiera tenido cuerpo físico, se habría balanceado hacia delante y hacia atrás. Pero en esa quietud metafísica no había nada de eso. Tan sólo su voz, muchas veces tapada por los coros disonantes de la locura de sus propios compañeros. Intentando alejar la suya propia.

El único placer que pudo sentir fue cuando el más cercano de los Caídos de Yhäriel se volvió loco. Siempre le había odiado. Fue su culpa que ella le traicionara. Así que rió de forma estridente cuando oyó su voz convertida en los vocablos incoherentes de un bebé.

- Melahel -susurró llorando-.

Drazziel, Barón de la Legión de Hierro cerró las manos entorno al cuello de ella. Y volvió a estructurar para ellos las ruinas del Edén en el que culminaría por fin su vendetta.



martes, 29 de marzo de 2011

Caza (Parte I)



Cuando desperté no sabía dónde estaba. Y eso era muy malo.

Miré a ambos lados con rapidez mientras me incorporaba.

- No lo hagas –dijo mientras la figura que tenía ante mí me empujaba con autoridad hacia atrás.

Le miré.

Era un hombre. ¿Jonh? Su torso estaba al descubierto. Pálido. Vestía únicamente unos pantalones negros. Sus pies estaban descalzos sobre la moqueta verde desgastado.

Sus grandes ojos negros penetraron en los míos.

- Despiértala.

Me tiré sobre el colchón sobre el que me había empujado. Miré el vestido desgarrado y recordé los golpes que él me había provocado en mi apartamento horas antes. Pero no estábamos ahora en él. Era más bien un cubículo de techos bajos y una bombilla parpadeante que daba a esa habitación una intensidad siniestra. De más sombras que luces. Me recosté de nuevo sobre él y mirándole de forma altiva desde abajo abrí de forma insinuante mis piernas y mis labios.

- Seré lo que tú quieras que sea, querido –dije con voz lasciva-.

Me miró despectivamente, y moviendo de forma hastiada la mano, sin llegar a tocarme, me abofeteó. Un fino hilo de sangre resbaló por la comisura izquierda de mis labios.

- NO JUEGUES CONMIGO, HUMANA –la última palabra tenía una carga de desdén que me hirió totalmente-.

- Mira. No sé lo que quieres –dije con toda la rabia que pude- ¡pero no lo tengo!.

-Se dio la vuelta cerrando los puños, conteniéndose-.

- No.. quiero morir –dije arrepintiéndome de mi estúpido ataque de orgullo, que podría haberme ya sentenciado-.

- Cállate. Odio que supliques. Ella no lo haría. –su voz se fue silenciando a medida que hablaba perdiéndose en sus pensamientos-.

- Dame tiempo. Seré lo que tú…

- ¡CIERRA EL PUTO PICO! No eres tan lista como te jactas. Para ser profesora universitaria me resultas bastante carente. No es lo que yo quiera que seas.-

Empezó a darse la vuelta mientras su cuerpo comenzaba a temblar. Su mirada ya no era negra. Ojos como rubíes rojos refulgieron en sus cuencas.

- Ya me estoy cansando. Nunca se me ha dado bien relacionarme con vosotros. No era ese mi rol, y no lo va a ser ahora. No tengo tiempo.

Sus hombros parecieron ancharse y abrirse. Cientos hilos de sangre empezaron a deslizarse por su pecho, mientras iban abriéndose paso a través de la piel de sus omóplatos.

Unas alas negras como el carbón de unos dos metros y medios se desplegaron finalmente en torno a su magistral cuerpo, mientras gritaba guturalmente.

El vendaval que se produjo cuando las expandió por completo me tiró contra la pared, golpeándome violentamente contra ella.

- ¡¡¡YHÄRIEL!!! SAL. ESTOY HASTA LOS COJONES DE HABLAR CON TU RECIPIENTE.

Cuando volvió a hablar con lo que parecía su voz verdadera, -y no la copia barata que había utilizado con anterioridad cuando se presentó ante mí- algo volvió a retumbar en mi.. ¿alma?

Pero se contenía. Estaba escondido muy adentro. Agazapándose entre los recovecos más profundos de mi ser. Sentía una sensación de miedo tan atroz que retumbaba furiosa agotándome. Casi me dejaba sin aliento. Sin embargo algo debió moverse. Porque comencé a oír una voz de mujer hablándome desde dentro de mi cerebro.

- Dile si su Amo sabe lo que está haciendo.

Mientras comenzaba a creer que me había terminado de volver loca, el zulo en el que estábamos estalló en mil pedazos y comenzamos a caer dentro de una oscuridad que casi parecía poseer sabor.

- ¡¡¡YHÄRIEL!!! PLANTA LUCHA AL MENOS. ¡¡ME LO DEBES!!

- ¡Díselo! Sino morirás. Pregúntale si su Amo ya le abandonó con la correa puesta. –su fina voz se tornó sibilina al filtrar eso en mi mente-.

- ¡Tu… Amo! –intenté gritar a través del vendaval- ¡¿Sabe lo que estás haciendo?! La correa…¿¿te abandonó Él con ella??

La caída y el vendaval se frenaron de golpe. El frenazo hizo que la presión del aire me golpeara la espalda.

Me quedé varada sobre la nada y él se quedó al mismo nivel ante mí.

Su mirada pareció brillar brevemente.

Con su ala derecha hizo un ademán de silencio. Y lo tuve que cumplir. Intenté hablar pero no podía despegar los labios.

Comenzó a acercarse cercándome entre sus piernas. Estaba aterrorizada.

- BIEN. VEO.. QUE ESTÁS AHÍ. VEAMOS CUANTO SABE ESTA SUCIA HUMANA DE TÍ. Y DE NOSOTROS. Por tu bien –parecía dirigirse a mí en esta ocasión- espero que te haya contado la versión correcta. –Escupió-.

Sus pupilas se dilataron mucho más y el dolor que sentí en la cabeza fue como un mazazo. Creo que no caí inconsciente porque comencé a sentirle dentro de ella, revolviendo, como si de un archivo físico se tratara, de forma frenética.

Un líquido caliente se fue deslizando lentamente desde la nariz hasta mis labios sellados.

En ese momento, por suerte, todo terminó por quedarse en negro.