miércoles, 5 de agosto de 2026

Is that you, Melissa??...(Parte I)








La vida en el culto siendo el último escalafón de la cadena era una miseria. No solo las raciones de comida eran las peores - si es que quedaban-, sino que los trabajos más hediondos me tocaban a mí y a unos pocos miserables más. El Patter y su conciliábulo más cercano, no nos decían una puta mierda a los de nuestro estrato. Nos tenían para engañar y robar a los feligreses de sus misas convencionales, para subvencionar y proveer sus festines de las víctimas adecuadas, y deshacernos después de la mierda que dejaban. Esos restos irreconocibles de infantes, hombres y mujeres (preferiblemente jóvenes y sin restos de viruela o peste). Exquisitos eran los hijos de puta, para esta sombría época. Lo que pasaba en esas sacrílegas misas negras, no tenían a bien compartirlo con nosotros. Así era mi vida en el culto.

Por más que me esforzara en complacer a esa sucia serpiente (la máscara que llevaba y representaba fielmente su naturaleza) y a su grupúsculo de sapos, que formaba su cohorte, no lograba introducirme en su círculo más exclusivo. Sé que algo veía en mí cuando a veces le encontraba mirándome a lo lejos. Sabía perfectamente que yo no era un inculto como los otros. Yo sabía leer y eso no era nada común para un muerto de hambre de casi dieciséis años. Amén de que ya había tenido contacto con algún que otro libro de curiosa procedencia. Así es como me captó para su orden. Me vio leyendo uno de esos libros una tarde y me ofreció techo, comida y conocimiento, a cambio de mi obediencia. Y bien que obedecí. Fui un puto niño bueno. Tanto, que le di sin rechistar los pocos incunables que poseía, con la promesa de que un conocimiento sin límites al fin llegaría hasta mí. Ya han pasado dos años y ni lejos estoy de llegar a ser de su confianza. 

Una noche, después de que diera una de nuestras homilías privadas, me acerqué cuando bajaba del púlpito, para ofrecerle nuevamente mis servicios, para poder acercarme por fin al conocimiento prohibido que me había prometido. Y lejos de conseguirlo, me evidenció con su trato, cómo realmente me veía, como a una sucia rata de la que aprovecharse y desechar cuando dejara de servirle. Le pedí, le rogué y creo que hasta llegué a alzar la voz, recordándole su promesa, mientras le cogía con furia del brazo. Lo apartó asqueado y al hacerlo, se le cayó del zurrón un tomo que parecía datado de tiempo ha. Parecía encuadernado con algún tipo de piel de cordero o de algo más suave… Aún recuerdan mis dedos ese tacto tan adictivo y de procedencia arcana, cuando pude rozarlo brevemente al recogerlo del suelo. Con qué mirada de desprecio y con qué territorialidad me lo arrancó de las manos cuando vio mi mirada de lascivia posado sobre él.

Esa noche, me prometí mirando al crucifijo invertido cubierto de sangre, mientras me sacaban a rastras de allí, que yo estaría en ese púlpito impío, liderando las dos iglesias. La del mediodía, frente a la mirada aborregada de los feligreses que acudían a la misa convencional, perdonándoles por sus sucios pecados. Y la de la medianoche, la que estaba seguro de que convertiría en un puente en el que me encaramaría para mirar de frente por fin, al insoldable abismo. Y eso lo conseguiría a través de Melissa. Mi amante y mi bruja








domingo, 8 de junio de 2025

Romeo y Julieta 2077

 



Cuando las luces se apagaron.. y por fin la belle mort nos cubrió con su dulce y pesado manto y la petite mort de la venganza hizo vibrar mi cuerpo por última vez, no hubo mi ansiado silencio. Unos segundos antes de cerrar los ojos un sonido estridente lo invadió todo.

Desperté dentro de una jaula de cristal claustrofóbica que no me permitía erguirme. Un fuerte dolor en la sien me hizo comprobar por qué seguía viva. Unos sensores de reanimación de Unitec estaban en mi sien y en mis muñecas. Me habían arrancado de manera rastrera de mi anhelado descanso. No escuchaba nada más que mi respiración entrecortada. Parpadeando, sin poder enfocar mi mirada, fui atisbando poco a poco dónde se hallaba mi jaula. Estaba en un escenario, donde todo lo demás estaba oscuro frente a mí. No veía ni escuchaba nada, pero los sentí a cada uno de los pares de ojos que tenía ante mí, clavándose en mi cuerpo encogido. Aún vestía el corsé y la falda, otrora entera, ahora estaba cubierta de fluidos y sangre de nosotros dos.

No...no.. podía ser posible...

Giré mi rostro y el latigazo de sus ojos se clavó en los míos, que ya me estaban mirando. 

- Jurgën... -jadeé-. -Estaba en otra celda igual que la mía a unos tres metros a mi izquierda, arrodillado y esposado a su espalda. Tenía los mismos sensores de rehabilitación que yo y su torso desnudo estaba cubierto casi totalmente de moratones recientes.

Me miraba con odio, pero aún así, noté que le reconfortaba que estuviera allí. Él era el que creía estar entre lobos, pero no se había dado cuenta, hasta ahora, de que yo misma no formaba tampoco parte de su manada.

Acercó su cara hasta el cristal intentado decirme algo. Le veía gesticular, pero no entendía lo que me decía.

Justo en ese momento, se encendieron paulatinamente un conjunto de luces blancas que nos mostraron a nuestro selecto público. La sala con paredes del color de la antracita enmarcaba a la jet set de Unitec. Sonreí cínica ante la ironía de que por fin había conseguido lo que siempre había deseado desde que llegué aquí. Ver a mi familia de Unitec reunida y dignándose, por fin a mirarme a la cara por una puta vez.

Un par de ojos me miraban desde primera fila. El viejo estaba allí, presidiendo este circo, no podría ser de otra forma. Vestía su kimono de ceremonias especiales. Blanco con obi rojo, en contraste con los atuendos corporativos del resto de los asistentes. El protocolario para bodas y funerales. No tuve duda alguna del matiz del evento para el que había decidido utilizarlo.

Junto a él, no estaban sus dos guardaespaldas, como solían flanquearle normalmente, sino detrás. Con sus kimonos negros y sus gafas de sol que emitían reflejos carmesís, como si la rabia refulgiera a través de ellas. No fueron ellos lo que consiguieron que el miedo recorriera mi espina dorsal, esta vez. Fue ver quiénes estaban acomodados a su lado. A la izquierda del sr Kiyoshi, mirándome explícitamente hostil, estaba Paul, el que fue mi confidente en Overlooker, hasta que salí de allí por la puerta de atrás. Le noté diferente... ya no se parecía a aquel hombre algo apocado y leal que una vez conocí. En sus ojos percibí prepotencia y algo retorcido que no supe identificar. El dolor que sentí cuando noté su desprecio cuando me vendieron, no fue ni parecido a lo que sentí al ver en lo que se había convertido. Era como si una serpiente se hubiera vestido con la piel del que fue mi mejor amigo allí. Justo cuando una lágrima caía por mi mejilla me sonrió mostrándome amenazador su blanca y afilada dentadura. Extendió su brazo hacia la derecha, por delante del Sr Kiyoshi. Lo seguí con la mirada y la vi. Katherin, la mujer de Jürgen estaba allí, a la diestra del viejo, vestida con un vestido de gala negro, tan ostentosa como siempre había sido, cuando solo era la esposa del jefe. Su pelo rubio, meticulosamente peinado en una coleta alta y perfectamente engominada y tensa. Ella miraba a Jurgën que estaba gritándola como un animal enloquecido, mientras golpeaba con su pecho y su cabeza contra el cristal de su jaula, intentando destrozarlo para saltar sobre ella, sin conseguir más que herirse inútilmente. 

El sonido contenido de la sala se filtró por fin en las jaulas. Alguien había retirado la insonorización . El señor Kiyoshi se levantó apoyándose en un bastón carmesí con cabeza de Grulla. Caminó lenta y elegantemente hacia nosotros. El silencio era sepulcral, por lo que escuchamos perfectamente cada paso mientras subía las escaleras del escenario.

Cuando estuvo a un metro ante nosotros, tocó un sensor que tenía sobre la yugular, y su voz llegó directa y profundamente a través de los dispositivos de reanimación que teníamos sobre nuestra piel. Solo para nuestros oídos.

Se acercó a Jürgen y mirándole le escuchamos decir:

- Tu hora ha llegado. El escorpión traicionero, pasional y vengativo de Occidente siempre acaba cayendo ante la estrategia, sabiduría, longevidad y lealtad de la Grulla de Oriente.

Jurgën empezó a chillarle y el viejo le silenció, pero no silenció su propia voz, para que escuchara también lo que iba a decirme.

Caminó lentamente hacia a mí.

- Señorita Walker... Leah. Se lo prometí en aquella celda, aquel 27 de Octubre de hace dos años. Su ansiada venganza. Y aquí la tiene. -Dijo haciendo un gesto con su mano de forma delicada, señalando a sus dos acompañantes, sin apartar de mi su mirada profunda-. Se acercó un poco más a mi jaula y susurró – Overlooker ha sido letalmente absorbida por Unitec... bueno, -se sonrió- ellos por supuesto no saben que han sido sometidos, quizás crean que son nuestros socios -un brillo infantil apareció en su mirada que hizo desaparecer rápidamente-. Quiero agradecerle sinceramente su participación, ha sido vital para perfeccionar el ardid. Se habla mucho sobre el amor, como la esfera que provoca movimiento y puede ser, pero se infravalora otra esfera que es más entrópica y que moldea mejor el mundo de los hombres y de sus intereses. Y que con la chispa adecuada, dinamita mucho mejor, los celos. Y con dicha herramienta es como, usted, Leah Walker, ha llevado a término su venganza. Aún así, ha de perdonarme una pequeña mentirijilla que le dije aquella noche. -Su verdadero rostro se reveló por fin-. Le aseguré un lugar en mi mesa y lamentablemente, no aceptamos a ratas traidoras en nuestra familia. Supongo que lo comprenderá.

Me silenció también justo cuando iba a chillarle mientras mis puños estallaban de forma infantil contra el cristal, al tiempo que girándose y avanzando un par de pasos extendió sus brazos hablando a su séquito. 

- Me alegra mucho disfrutar por fin, de una noche que estaba esperando poder compartir con mi familia de Unitec desde hace más de lo que me gustaría reconocer.. La noche en la que por fin, Unitec se ha convertido en la estrella que más brilla en mitad de este mundo lleno de decadencia y corrupción, y que lo guiará hacia horizontes más dignos y elevados. Esta noche, Overlooker ha sido eficazmente desintegrada, en colaboración con el señor Paul y su prometida Katherine, sus líderes hasta ahora y que celebran hoy con nosotros la llegada de su primogénito dentro de nuestra gran familia.

En ese momento, ellos se levantaron pletóricos y levantando sus copas ante el señor Kiyoshi y echándonos una significativa mirada, se abrazaron besándose con pasión. La escena se tornó en tragedia cuando fueron atravesados por las katanas de los guardaespaldas que estaban justo detrás de ellos. Un rugido unánime llenó la sala, cuando sus cuerpos cayeron inertes contra el suelo. 

- Y para celebrarlo -continuó el sr Kiyoshi extendiendo el silencio inmediatamente en la sala- hoy tendremos una versión alternativa de una obra de teatro clásica, que comencé a reescribir mientras conseguía más poder para la familia. Romeo y Julieta 2077

Cuando terminó de bajar las escaleras, nuestras jaulas se electrificaron y sentimos una descarga brutal, que nos desestabilizó momentáneamente. La puerta frontal de las jaulas se abrieron y una jaula aún mayor que delimitaba todo el escenario cayó haciendo una barrera divisoria entre nosotros y el público.

En el centro había tirado lo que parecían un katar indio dorado y plateado.

Jürgen y yo nos miramos fugazmente en shock. Estaba sin esposas ahora. Sintiendo una rabia atroz, corrimos desesperados a por el arma, para representar el que sin duda alguna, iba a ser el último acto de la obra del viejo.   


miércoles, 31 de julio de 2024

Ohne Dich (Flashforward) (Parte 3)

 



El sabor ocre del vial recorre mis labios, lengua y baja por mi garganta. Todo se enlentece un poco más. Las luces led de la lámpara de araña que tengo sobre mí, se clavan en mis retinas doloridas, intento parpadear pero lo hago de forma enlentecida. Cada sutil movimiento, es como una tortura, en la posición de indefensión en la que me encuentro, atada sobre la mesa de obsidiana negra. Se oyen a lo lejos, sonidos inconexos de armas automáticas y gritos… y todo está tan lejos ya… yo lo estoy. Estoy escapando de todo, salvo de su olor. Jürgen está muy cerca. Intento hablarle pero no logro hacer que de mi garganta salga sonido alguno. Solo puedo tragar de forma lamentable y arquear un poco el cuello.

-       -  Leah… Leah.. -sus palabras se entremezclan con recuerdos de hace siglos ya. Aquella noche cuando me dí cuenta de que me había enamorado de él. Él ya lo sabía desde hace más tiempo que yo, básicamente, desde el principio. ¿Cómo podría ser de otra forma? El depredador de Overloocker… olió mi debilidad por él y se abalanzó sobre mí. Su ego no pudo contenerse, por reclamar a su presa. Lo que yo creí que era en ese momento, amor. Qué patética.

Oigo el sonido de un inyector y Jürgen emite un débil gemido. Giro lentamente la cara y le veo entre lágrimas, cómo cauteriza su herida. Sobrevivirá. -Sonrío débilmente. Cómo no iba a hacerlo…-. Los latidos de mi corazón se han ido ajustando a la danza de la muerte, que ahora mi sangre ha marcado como compás. Y aún así, un latido asincrónico bombea con relativa fuerza ante el conocimiento de que él viviría.

Sus ojos grises se detienen en mi sonrisa, ya casi desaparecida, incapaz de mantenerla por más tiempo. Una sombra de duda cruza por su mente. Lo sé. Siempre le he leído con facilidad. Miedo. Lo rechaza de un plumazo ante la evidencia. Sigo amarrada de pies y manos… y me muero. No puedo herirle.


Mis dedos intentan acercarse a su mano. Ya no tengo control sobre mis lágrimas, fluyen profusamente. Podría mentirme y fingir que es por la vida que se me escapa… pero no. Eso ya carece de importancia para mí. Hace tiempo lo hizo. Fluyen por su traición. Y aún así, mi cuerpo desea un último contacto con él. Con el ser que desde que puso su mirada sobre mí, supe que acabaría con mi vida. Le veo pensar. Él se da cuenta de que le busco. Ya está fuera de peligro, baraja que sea una trampa, pero la desecha casi al instante. Le vuelvo a mostrar mi necesidad por él. Me deshago de la máscara de odio que llevaba puesta. ¿De qué vale ya mentirnos, querido? Me has dado jaque mate. Sigo amándote como el primer día. Te necesito… Su mirada gris se enciende, como la primera vez. Se relame felinamente, de forma inconsciente. Se incorpora y veo como le he encendido también físicamente. No lo oculta. Se apiada de mí y libera mi muñeca derecha y sujetándola sin esfuerzo, pone mi mano sobre su erección, para demostrarlo. La suelta y cae inerte golpeándose contra la mesa. Gimo sutilmente ante el dolor intenso de mis huesos contra la superficie. Le es indiferente, le soy indiferente. Vuelvo a ser una presa para él. He desatado a su bestia. Me sonríe lascivamente y se encarama sobre la mesa, sobre mí. Baja sutilmente la mirada para abrirse la bragueta y esos instantes… vuelve la rabia.. ya casi no la siento, pero un latido que no tocaba,  aparece un poco más fuerte y logro que mis dedos se mueven hasta mi boca entreabierta. Cuando vuelve a mirarme, esta cae nuevamente contra la mesa. Su mano izquierda atrapa mi muñeca cercándola contra la mesa y la diestra oprime mi cuello.

-        -  Te…. -mi voz suena totalmente destrozada-.. -Jürgen abre los ojos. Le he vuelto a sorprender. Muevo como puedo mi cuerpo, incitándole de una forma lastimera. Noto que eso le excita sobremanera. Como tantas veces me demostró… Su mirada ya está perdida. – Te… vie.. – Un surco de saliva recorre la comisura de mis labios, que junto a las lágrimas deben de darme un estado de vulnerabilidad extrema a sus ojos. A la vez que de excitación. Desea devorarme, y lo hará… pero siento su curiosidad. La sientes, querido…

Suelta mi dolorida muñeca, que aferraba con fiereza, se inclina sobre mi cuerpo, se tumba sobre mi pecho, y pone su oreja derecha a escasos centímetros de mis labios. Mi aliento le golpea en él.  Con las últimas fuerzas que tengo, cortesía de mi rabia más profunda, logro articular una corta frase, mientras mis dedos se introducen en su boca entreabierta.

-        -  Te.. vienes.. conmigo.