martes, 31 de enero de 2017

Ello



El sonido del metrónomo golpeaba mis sienes. Pugné por bajar mi ritmo cardíaco hasta sintonizarlo con su ritmo lento y constante, alejando mis demonios de mi interior. Me concentré en respirar de forma profunda y pausada y creé una era.
Era blanca y negra. Como un tablero de ajedrez, pero sin limitaciones de color claras. La dualidad de tonos se entremezclaban como en un lienzo  improvisado, como la propia era.
Excepcionalmente amplia y diáfana. No había ruido, con lo cual el eco del metrónomo hacía sonar una doble percusión que ya confortaba un esqueleto melódico de tinte oscuro. Ese eco parecía la verdadera parte primaria de los sonidos originales, saliendo a la luz.
Comenzó a fluir todo al sonido del tic-tac inicial y del TIC-TAC secundario.
En mi mente busqué un posible contrincante. Descartada esa opción que me sacara de mi estado, decidí crear un patrón de adversario más caótico. Menos previsible, pero más eficaz. Uno basado en la disgregación de mis partes más frágiles. Lo fragmenté y lo distribuí aleatoriamente para posicionarlo ante mí.
Una corriente baja comenzó a filtrarse por las delimitaciones de las paredes que confortaban la jaula.
Inspirar, espirar.
Tic-Tac. TIC-TAC.
La corriente comenzó a subir por mis piernas, y noté un golpe desde detrás en el talón y me desequilibré y caí. Lo hice de forma experta, con las muñecas flexionadas y nada más posar las manos me incorporé grácilmente girando sobre mí misma, para encarar esa fuerza invisible que me había hecho caer.
Sonreí. Otro golpe aconteció por mi costado y sin darme tiempo a volver a coger aire, me empujó como si la colisión lateral de otro coche me hubiera envestido. Mientras me conducía hasta un próximo impacto contra el lateral de la jaula, giré noventa grados hasta ponerme de frente a la pared a la que iba a impactar. Logré inclinar las piernas lo suficiente para amortiguar el golpe y catapultarme contra la fuerza que me tenía controlada. La materia se desvaneció con lo que terminé rodando varias veces por el suelo hasta conseguir frenar la inercia que me impulsaba.
En el último impás del segundo TAC, se materializaron de forma tenue ramificaciones que parecían salir de todas las paredes de la jaula. Inmediatamente tuve que girar la cara para evitar que se clavaran en mi cabeza, pero no pude ver la ramificación que me atravesó el costado izquierdo. Girando el torso, conseguí sacarla mientras el calor de la herida desgarrada bañaba mi pierna.
En este tipo de eras, todo era real. Todo incluso la muerte. Si algo de lo que había conjurado conseguía acabar con mi vida lo haría. No de forma definitiva, pero sí lo sentiría. Y un brevísimo período de tiempo estaría muerta. Hasta que la era se desvaneciera como lo haría su propia creadora. Y en el momento en el que se esfumara el último resquicio de esta, volvería a la vida. En el mismo lugar donde la creé. Era un seguro, sin duda. Pero las cicatrices durarían durante una semana. Un mal menor.
Comencé a no poder respirar de forma óptima, y se tornó una respiración mucho más superficial, con lo que comencé a jadear como una primeriza y a cansarme mucho más rápido.
Intentando seguir los tonos de metrónomo que resonaba de forma constante, me puse a analizar el patrón caótico de las ramificaciones. Partían de todas las paredes, pero su ritmo se podía medir.
Cuando partían nuevas ramas de las paredes, su crecimiento era mucho más rápido, que cuando alcanzaban el metro de crecimiento. Luego era lento y medianamente constante. Me encontraba rodeada con lo me dispuse a atajar a mi adversario de raíz. Me propulsé sobre las ramas que ya más lentas seguían entrecruzándose entre sí y me dirigí hacia la pared izquierda. Las ramas me desgarraban la carne cuando me cruzaba en su camino, me escocía todo el cuerpo y la cara. Por suerte me había hecho una coleta alta antes de venir a mi circo particular. Tardé en llegar cincuenta y seis Tic-Tac´s reales y cincuenta y seis TIC/TAC´s fantasmas. Cuando lo hice comprobé que el nacimiento de las ramificaciones era considerablemente más gruesas que el resto. Encaramada en una ramificación a un metro por debajo de mi objetivo, apoyada con las manos icé mis piernas y comencé a golpear con las espinillas contra el tronco floreciente. Cada golpe mellaba mis piernas, y hacía que emitiera un gruñido seco mientras me sujetaba con mayor fuerza a mi soporte. Las astillas que se iban formando se clavaban en ellas, pero empezaba a debilitarse. El sudor caía por mi cara hacia abajo y se metía en los ojos haciéndome llorar. Golpeaba una y otra vez, con la mirada fija más allá de ese lugar mientras arrancaba lenta y dolorosamente ese tronco entre miles. De vez en cuando lentamente se aproximaban ramificaciones más lentas hacia el lugar donde estaba, con lo que tenía que recostarme sobre el tronco que me sujetaba hasta que se posicionaba el nuevo. Cada vez era más complicado seguir en el mismo lugar, pero tenía que extraer ese maltrecho tronco. Cuando lo arranqué de la pared y cayó, esta quedó mellada. Se agrietó el lugar de donde había surgido y esta se extendió por las paredes y el suelo. Pronto todos los troncos se precipitaron hacia abajo, sepultándome con ellos.

lunes, 19 de septiembre de 2016

General Carrillo (Narcos) - Hitos







Concepto: General al límite de la ley

“El fin justifica los medios..."

CARACTERÍSTICAS 
FOR 4  Corre 10 kilómetros todos los días
REF 5  Instintos felinos
VOL 6  Siempre llega hasta el final
INT 3  No se le escapa ningún detalle

HABILIDADES 
Forma física: 5 Echar abajo puertas
Combate: 7 Matar con las manos desnudas
Interacción: 6 Torturar
Percepción: 6 Ojos en la nuca
Subterfugio: 6 Infiltración
Cultura: 3 Autodidacta
Profesión: 7 estratega militar


HITOS
Enterró a gran parte de su equipo por los actos bizarros y terroristas de los salvajes del cartel de Medellín.

Lleva años persiguiendo al líder del cartel de Medellín Pablo Escobar y a toda la escoria a la que comanda, llamarlo personal es quedarse corto.

Sus instintos primarios golpean sus sienes cuando se trata de capturar a su presa. No hay norma que le frene cuando esto ocurre.

Lleva años cuidando a las familias de las víctimas de las masacres del cartel de Medellín.

Su excesiva implicación en su objetivo le está haciendo caminar sobre una cuerda muy fina que podría costarle su puesto e incluso su libertad.


COMPLICACIÓN
No teme saltarse las normas cuando cree que esto le acerca a conseguir su objetivo.

SALUD Y CORDURA
Aguante 10 
Entereza 7
Puntos resistencia 30

COMBATE
Iniciativa 6
Daño +2/ +1
Defensa 17/15

DRAMA 4

domingo, 22 de noviembre de 2015

El plato que se sirve frío



27 de Octubre de 2047.
Cárcel Neo Alcatraz 9 pm de la noche.
La presa número 19703 es sacada de su celda en la penitenciaría de mujeres de San Francisco. Ha concluido el horario de visitas  y es la primera que recibe en el medio año que lleva allí.
Un guardia la custodia a una sala privada, en la que un oriental de mediana edad trajeado la espera sentado ante una mesa. Se da cuenta de que las cámaras de seguridad parecen estar apagadas, en el momento en el que el guardia abandona la sala.
Sobre la mesa hay un modelo holográfico de última generación de la marca japonesa Unitec.
Frunciendo el ceño, la mujer se gira para volver a esconderse en el agujero del que la habían sacado. El hombre pulsa el botón y la imagen holográfica del Señor Kiyoshi aparece frente a ella.  Elegante y trajeado, como la única vez que le había visto. Sentado sobre una mesa de despacho, en una postura relajada y con una copa en su mano.
- Señorita Walker, antes de que concluya nuestra “comunicación”, quería disculparme enormemente por los daños causados a su persona. Respondiendo a la pregunta que presumo debe tener instaurada ya como un mantra en su cerebro, la respuesta es no. No ha sido nada personal. Usted ha sido el medio para llevar toda la operación a cabo, pero podría haber sido otra persona. Ha sido fruto de la mala fortuna que finalmente haya sido usted la seleccionada. Supongo que siente que Unitec a través de mí, ha sido la causante de su caída social y personal, pero por eso estoy ahora en su agradable compañía.  –Deleitándose brevemente en su bebida continúa-. Quiero resarcirla por el beneficio que nos ha causado. La estocada maestra a Overlooker, con la presunta presencia de un topo nuestro en su férrea sede, nos ha posicionado por encima de la que era nuestra mayor competidora. –Dejando la bebida a un lado sobre la mesa e incorporándose para enfatizar sus palabras prosigue-. Lo que le ofrezco es volver a empezar. Unitec se hará cargo de su deuda millonaria por el tratamiento de su tío, que en paz descanse, la sacaré del cuchitril en el que se encuentra y le ofrezco un lugar en mi empresa. No es caridad. Tenerla en nuestro bando es algo totalmente egoísta. Usted es el símbolo que quiero agitar día tras día entre mis subordinados. No hay mayor motivación que la presencia constante de un estandarte de victoria. No desmerezco tampoco su valía como activo, ni por supuesto toda la información que puede aportarnos, que nos hará más sabios y que nos dará cuantiosa ventaja frente a Overlooker. Tampoco voy a engatusarla con falsas promesas de índole personal, yo no deseo jugar la misma baza que su anterior superior..aunque he de decir que no me desgradó tener que interaccionar con usted para perpetrar el ardiz. Lo que le ofrezco es simple y llánamente la exquisita promesa de la venganza. Y antes de que me entregue a través del Señor Kirasawa su respuesta, he querido obsequiarle con algo. Unas esclarecedoras imágenes que me parecen justo que conozca antes de tomar ninguna decisión.
Advertirle también que aunque llegue a formar parte de Unitec, a ojos de sus integrantes será usted una persona de la peor calaña, una trabajadora desleal. Característica totalmente reprochable dentro de la familia Unitec. Me parecía de recibo advertírselo. Más la alternativa que le brindo bien merecen un par de escollos que solventar. Le dejo con su pequeño aliciente para la toma de decisiones señorita Wallker. Cuídese.
Cuando la imagen del señor Kiyoshi desapareció, comenzó lo que a Leah le pareció un collage macabro. Imágenes de su expulsión de Overlooker esposada como si de una criminal se tratase. Las miradas acusatorias de sus compañeros, sus cuchicheos mientras se la llevaban sin darle siquiera la posibilidad de recoger sus escasas pertenencias. No sabía cómo Unitec podría haber accedido a esos momentos, ni cómo había conseguido lo que ahora el holograma reflejaba. Fragmentos de conversaciones en Overlooker, en los días posteriores a su encarcelamiento. Conversaciones en las que sus propios compañeros la tachaban de ladrona, de mentirosa, de prostituta y de oportunista. No fueron esos sin embargo los comentarios que más le dolieron. Ni siquiera la falta de escepticismo ante lo ocurrido que manifestaron los que entonces fueran sus “cercanos” allí. Con los que convivía a diario en la medida que “el gran hermano” les permitía. Lo que la dejó sin aliento postrada en el suelo de aquella celda, fueron las palabras del que otrora fuera su amante. Su jefe, el señor Jürgen Westermann, riéndose de su fortuna, mientras le metía los dedos entre las piernas a su secretaria Morrison.

Cuando la transmisión cesó, se quedó jadeante mirando si ver. Y mientras las lágrimas quemaban su piel, decidió que hasta su último hálito de vida lo emplearía en hacerles caer.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Control de Fidelidad




Una ventana emergente se superpuso al programa de gestión datos en el que me encontraba trabajando. “Control de Fidelidad” a las 12:25 am. Mierda.
Los últimos meses la paranoia había aumentado en la oficina. Los Controles de Fidelidad se habían incrementado en la planta dieciséis. Debido al sistema de departamentalización de la Corporación, el flujo de datos entre plantas estaba totalmente prohibido. Pero aún así los rumores de filtraciones terminaron  por llegar a oídos del personal. Todo ello unido a la atmósfera de tensión frente a una nueva competidora Unitec, había gestado un ambiente enrarecido y asfixiante en la oficina.
No era lo único que hacía de trabajar en Overlooker complicado. Fuertes medidas de seguridad al inicio y al finalizar la jornada, la escasa (casi nula) comunicación entre compañeros de planta, la imposibilidad de interacción con trabajadores de otras plantas, incluso la prohibición de relacionarse con nuestros propios coordinadores fuera del trabajo resultaba antinatural. El día a día contrastaba brutalmente con las numerosas cenas de empresa, y actos sociales a los que debíamos acudir como si de la propia jornada laboral se tratase. La vida familiar quedaba subyugada por completo a Overlooker.  La empresa de seguridad de información tan aséptica e impersonal, como profesional.
Nuestra única herramienta conectiva en el trabajo era el OVLR, un programa informático donde se nos permitía interactuar  con los miembros de los equipos a los que pertenecíamos.
El hilo ambiental estaba formado por acordes electrónicos fríos y sin emociones. Casi como los que allí trabajábamos.
Las 12:23 am.
Cerré el programa en el que estaba trabajando. Guardé en el cajón de mi escritorio el dispositivo móvil de la empresa, cerré con llave y reajustándome la chaqueta y la falda me encaminé hacia la puerta del Señor Jürgen Westermann. 
En ese momento se abrió la puerta y salió sudando y con el rostro descompuesto Paul. Me hizo un gesto con los ojos advirtiéndome y gesticuló un “suerte” antes de volver a su mesa de trabajo.
Tenía el corazón a mil. Imágenes inconexas de ayer por la noche cruzaron mi mente. Aquel pub, el humo del tabaco, los combinados, el estrés,  el aliento del Señor Kiyoshi en mi cuello.
-          Adelante. –se oyó a través de esa puerta entreabierta.
Salí de la ensoñación, y con paso firme entré cerrando la puerta del amplio y luminoso despacho. Una habitación con un gran ventanal, que contrastaba con las oficinas sin luz natural que teníamos sus empleados.
Una mesa rectangular, metálica, con dos sillas a cada extremo y la máquina de Fidelidad sobre ella.
El día era oscuro, las nubes se cernían también en el exterior advirtiendo la tormenta.
El señor Westermann estaba apoyado en la pared frontal esperando.
-          Buenos días. –Susurré-
Se quedó mirándome con sus gélidos ojos azules. Vestía traje y camisa gris, corbata negra y zapatos grises.
Me senté en la silla con las piernas juntas, como mandaba el protocolo. Fijé dos sensores en las sienes. Cuando cogí el tercero el Señor Westermann me lo quitó sutilmente de la mano y girando la cabeza a un lado expuse mi cuello y lo conectó en mi yugular.
Con la mano temblorosa por su cercanía desabroché dos botones la camisa perfectamente abotonada y colocó él el último sensor sobre mi corazón.
Con relativa fuerza cogió mis muñecas y las extendió sobre la mesa y me puso en los dedos índices dos monitores de constantes vitales.
Se sentó frente a mí y encendiendo la máquina sentí como el magnetismo de la máquina recorría mi cuerpo.
Mirando la pantalla en el que se reflejaba mi pulso, mis pupilas, mi privacidad, se puso un transmisor en el oído izquierdo y comenzó.
-          Di tu nombre, apellido e identificación en Overlooker.
-          Leah Wallker, Analista de Sistemas código 0890600-P.
-          Nivel de seguridad y nombre de los proyectos en los que trabajas.
-          Nivel de seguridad 16-B. Proyecto Atritbutivo y Proyecto Nemotecnia.
-          ¿Has revelado algún dato de alguno de esos proyectos?
-          No.
-          ¿Has sustraído información de Overlooker y la has descargado en algún otro terminal no perteneciente a Overlooker?
-          No.
-          ¿Has mencionado a alguien externo a tu equipo de proyecto sobre alguno de los proyectos en los que trabajas o has trabajado con anterioridad?
-          No.
-          ¿Has hablado alguna vez con alguien externo a Overlooker sobre los protocolos de seguridad de Overlooker?
-          No.
-          ¿Has sacado alguna vez algún terminal de la empresa fuera  de sus instalaciones?
-          No.
-          ¿Dónde estuviste anoche?
-          ¿Qué? –exhalé-
-          ¿Dónde fuiste anoche después de salir de Overlooker? –dijo clavándome sus ojos prescindiendo de la pantalla. Ese tipo de preguntas estaban totalmente fuera de lugar.
-           Yo.. –balbuceé- fui a tomar algo. –Arqueó una ceja-.
-          ¿Has vendido secretos de empresa?
-          No..
-          ¿Quieres dejar Overlooker?
-          No.
-          ¿Te han hecho alguna oferta laboral en Unitec?
-          No.
-          ¿Cómo se llama el Pub al que fuiste ayer noche después de trabajar?
-          Blue Sun.. –lo sabe-.
En ese instante llamaron a la puerta. Entró Morrison la secretaria del Señor Westermann y le entregó una carpeta que este dejó ante sí sin mirarla. Esta me miró reprobatoriamente  antes de irse y se marchó.
-          ¿Mantienes alguna relación personal con alguien?
-          No.. no entiendo.
-          ¿Mantienes alguna relación personal o sexual con alguien? –repitió inquisitivamente-
-          No. –respondí bloqueada por el cariz en el que estaba derivando la prueba.
Apretando los puños brevemente sobre la mesa, se levantó.
Me iba a levantar, pero haciéndome un gesto brusco con la mano me quedé expectante.
Sin prestar atención ya a la máquina preguntó.
-          ¿Aún sientes algo por mí?
Mirando su anillo de casado respondí mirando a un lado.
-          Sí..
Sonrió cínico y echando mano a la carpeta sacó una fotografía y la tiró delante de mí. Éramos el Señor Kiyoshi director general de Unitec y yo en Blue Sun la noche anterior a punto de besarnos.
-          Estás despedida. –dijo cerrando los ojos. – Tendrás noticias de nuestros abogados-. Girándose pulsó un botón debajo de la mesa. –Seguridad…




domingo, 19 de abril de 2015

Cultos Innombrables: Lilian Suzette Gibbs - Trasfondo y Hoja Pj


Siempre he vivido asustada. Temerosa de todo y de todos. Desde pequeña he padecido los abusos físicos y psicológicos de mi familia. Mis padres, tíos… Desde que madre murió, quedé a expensas de los requerimientos asquerosos de los hombres de mi familia. Levantar la vista era motivo de humillaciones, vejaciones y palizas.
Mi temor se extrapoló al colegio, al que eventualmente iba siempre que me lo permitían las obligaciones en la casa.
Los lobos siempre han sabido olfatear a la oveja y yo debía tener el hedor pegado al cuerpo. No tardé en ser presa de las burlas de los compañeros y haberme desarrollado pronto no contribuyó a pasar desapercibida.
Una noche cuando volvía de clase, cuatro de los chicos mayores me cercaron y abusaron de mí. Cuando llegué a casa con la ropa destrozada y llena de moratones, no tuve la acogida que esperaba.
Tachándome de puta y fácil el borracho de mi padre y sus amigos me terminaron de rematar. Conseguí escapar del golpe de gracia y corrí como pude hacia el hospital más cercano.
Me curaron y me dieron la noticia, estaba embarazada de dos meses. Dieciséis años y ya iba a ser madre. Me ofrecieron la alternativa del aborto y me pareció la mejor opción. No quería el engendro que habían sembrado en mí los de mi propia sangre. Y ya no tenía un hogar al que regresar.
Los médicos debieron llamar a una asistente social. Una mujer atractiva, de edad indeterminada y con una actitud fuerte ante la vida. Al verla, su mirada de compasión, una mirada que apenas había conocido, me rompí. Me consoló como madre nunca hizo y me prometió cuidar de mí y de mi hijo y hacerme fuerte.
Jamás pensé que tendría una alternativa y una desconocida me la estaba ofreciendo.
Desde aquella noche me fui a vivir con ella y las hermanas. Sólo mujeres.
Me instruyó en los misterios arcanos, me dio apoyo psicólogico y consiguió hacerme más segura de mí misma.
El tema del bebé no me dejaba dormir. Por el estado de gestación en el que me encontraba sabía que era fruto de uno de los de mi sangre y llegado el momento terminé por confesarle que no deseaba hacerme cargo de semejante aberración.
Sonriéndome maternalmente, me pidió que confiara en ella y no pude hacer menos por la persona que me había ofrecido un futuro.
Mi iniciación oficial en el conclave coincidió casualmente con el fin de mi embarazo.
Lo que en principio eran ideas un tanto peculiares, pronto llegué a interiorizarlas como mías. La superioridad de la mujer era evidente. Nosotras estamos preparadas para la trascendencia. Para entender y visionar los cambios que estamos a punto de provocar. La Diosa, nuestra madre está viniendo, la sentimos con nosotras, pero la maldad de los hombres y de la sociedad en que vivimos la intenta frenar. No lo permitiremos.
En mi iniciación me dieron el regalo de servir a la Diosa de forma más directa, ofreciendo como sacrificio el fruto de la bajeza de mi propia sangre.
Cuando salió de mis entrañas no pude verlo. Me dijeron que nació deforme como tanto temía, pero su sacrificio honraría a la Diosa y la acercaría aún más a nosotras.
Las Embajadoras trajeron a hombres para que nos ayudaran en la celebración.
Sementales desbocados para que sirvieran a nuestro fin. Entendidos como los elementos que eran, siempre supeditados a nosotras logré incluso hasta disfrutar de su lascivia.
La Diosa refulgía en el altar mientras sus hijas engendrábamos a sus retoños. Fue una noche formidable.
Desde aquella, me he convertido en Embajadora. Me he dedicado a proteger a niñas y mujeres en la misma situación que yo y las he atraído para que gocen del manto protector de la Diosa.
Ahora llevo a una docena de aprendices a mi cargo.
Las que acepten ser protegidas y hacerse fuertes en su seno, pronto tendrán el derecho de sentarse en nuestra mesa.
Las desagradecidas que desdeñen su abrazo se las tratará como a la mercancía que son. Y terminarán  sirviendo a la Diosa quieran o no.En la penumbra que insinúan las velas, los ojos de la Diosa parecen cobrar vida… ¡Iä Iä, Shub-Niggurat!.

Lilian Suzette Gibbs
Concepto: Bruja superviviente

"Tranquila pequeña, la Diosa vela por nosotras..."

CARACTERÍSTICAS
FOR 5  Dura de pelar
REF 5  Instintos felinos
VOL 8  Protectora
INT 2   Influenciable

HABILIDADES
Forma física: 4 Escurridiza
Combate: 4 Evitar los golpes
Percepción: 6 Siempre alerta
Subterfugio: 5 Fragilidad aparente
Interacción: 6 Averiguar intenciones
Cultura: 2 Autodidacta
Profesión: 3 Chica del campo
Ocultismo: 4 Paganismo y brujería
Habilidad arcana: 4 Caricia de Shub-Niggurath
Habilidad arcana: 2 Bebedor de auras

HITOS
Soportó años de abusos y vejaciones... y salió adelante.

Aprendió a aplacar los instintos más básicos de los hombres desde su infancia.

Lleva años cuidando y adoctrinando a adolescentes descarriadas.

Lealtad incondicional hacia su mentora.


COMPLICACIÓN
Odia y desprecia al género masculino.

SALUD Y CORDURA
Aguante 9
Entereza 9
Degeneración 2   Lengua partida
Resistencia 27
Estabilidad Mental 27

COMBATE
Iniciativa 6
Daño +1/ +2
Defensa 14/11

DRAMA 5



domingo, 30 de noviembre de 2014

“El Escocés” – Samurai Callejero



Ya casi no recuerdo lo que es haber nacido lejos de los suburbios donde ahora parasito. Donde el olor a monóxido de carbono y a fluidos lo inunda todo hasta perderte en el pulso de la ciudad que nunca duerme. Y aunque mi realidad actual la he padecido mucho menos tiempo que la otra, siento que esta es la que me corresponde.
La vida acomodada que hace ¿eones? disfruté parece un sueño macabro y recurrente que siempre vuelve cada vez que cierro los ojos. Tan lleno de color y comodidades que al abrirlos el contraste es demoledor. Tuve un hogar, una familia, tuve amigos, tuve un trabajo, tuve una identidad… todo ello falso.
No lo vi venir. La mañana cero me levanté como las otras a las 6 am. Me duché y cuando bajé a desayunar mi madre estaba preparando el desayuno. Mi padre ya estaba en Ornius, la corporación en la que pasaba más horas que en casa, como  era lo habitual. Me puse el uniforme, y fui a Cancerbero la corporación de seguridad para la que trabajaba. Tenía un puesto de responsabilidad que gestionaba sin problema. Supongo que era feliz.
Algo me sentó mal, tuve que salir antes de tiempo del trabajo y me encontré el percal. La alarma había sido desactivada. Mi madre yacía muerta sobre la mesa de la cocina con dos tiros en la cabeza y mi padre estaba boca abajo en el suelo cerca de ella con otros tantos en la espalda. Comencé a ver borroso, recuerdo que me llené de sangre cuando caí de rodillas vomitando. Un sudor frío se instauró en mi cuerpo y mientras se me salía el corazón por la boca tuve el impulso de llamar a la policía. Algo hizo un clic en mi cabeza y en vez de eso fui al despacho de mi padre. Tenía que ver quién había hecho todo esto, qué es lo que había ocurrido y recordé que tenía instalado un sistema de video vigilancia desde su ordenador personal que me lo revelaría. Lo encontré encendido. Alguien había trasteado en él y ahora estaba limpio. Intenté acceder al programa de grabación con la clave del viejo, pero parecía que el archivo estaba corrupto. La imagen se había perdido y el audio sonaba como un radio desintonizada. Se oían voces distorsionadas, sonidos metálicos que podían ser golpes o balas perforando la carne. Con la piel de gallina descargué ese galimatías en el disco duro subcutáneo que tengo en la muñeca.
Oí a lo lejos sirenas. La alarma silenciosa de seguridad debía haber saltado y habían mandado agentes para verificar el motivo de la urgencia.
Tenía que salir de ahí.  Un miedo intenso me hizo bajar las escaleras posteriores y salir corriendo de allí. En ese momento sentía que no era lo más sensato, pero posteriormente verifiqué que fue lo que me salvó la vida.
Antes que todo estallase, localicé la dirección de un experto en cibertecnología que conocí a través de mi trabajo. Un tipo que rayaba los límites de la legalidad, pero muy valioso en lo que hacía. No hizo preguntas  a pesar de verme aparecer cubierto de sangre y  con el rostro desencajado. Descargamos el audio de vigilancia y aunque la mayor parte no pudo desentrañarlo, pudo extraer  un par de frases de uno de los asesinos de mis padres. “¿Dónde escondes al escocés? Y más delante de la grabación, “¿Morirás por alguien que no es de tu sangre?”.
No me dio tiempo a procesarlo, cuando en el monitor de mi contacto aparecieron imágenes de mi casa en las noticias. Bajo una foto mía se leía un “en busca y captura” por  el asesinato de mis padres, junto a una sustancial recompensa por mi cabeza. Supuestamente habían encontrado una Ares Predator con mis huellas, tirada junto a sus cuerpos.
Algo golpeó mi hombro. Era un bate metálico que iba en dirección a mi cabeza pero se torció. Lógico, pensé mientras me trastabillaba. Seguramente yo hubiera hecho lo mismo. Se abalanzó sobre mí, forcejeamos mientras yo gritaba en trance que era inocente. Cuando me quise dar cuenta estaba sobre su cadáver. La sangre manaba de su cabeza hasta el suelo por haberle golpeado reiteradas veces contra él.
Borré el audio de su terminal, lo destrocé con el bate y salí de allí pitando.
Había oído hablar de las historias que pasaban en los barrios chungos, y aunque jamás se me hubiera ocurrido ni acercarme sabía que sería mi única escapatoria posible.
Lo que tuve que hacer para conseguir que un tipo limpiara mi identidad me lo reservo. Supongo que cuando trabajas en seguridad puedes llegar conocer a todo tipo de gente. Desde entonces sigo el rastro de mi pasado. Mi verdadero pasado, puesto que los padres a los que consideraba como tales, dio la casualidad que no lo eran. Y resultó que mi padrastro tampoco se dedicaba a las finanzas en Ornius.
Mi vida pasada ha resultado ser un cúmulo de mentiras apiladas unas sobre otras, y aunque ahora cada día resulta ser un gris caótico, sé que al menos es real.





domingo, 29 de junio de 2014

Cry Little Sister -Trasfondo Vampiro



Siempre he sido la oveja negra. Pero desde que vinimos a este antro tras la muerte de mi padre he estado bastante más desbocado. Por suerte tras el entierro, mi madre no ha tenido ni tiempo ni dinero para intentar controlarme. O pagarme un loquero que me catalogara en el monstruo en que me he convertido. Debería estar desde hace tiempo encerrado. Y no viviendo cerca de ella. No en la misma casa que ella. No a tan sólo una puerta de mierda de distancia.
Nos mudamos con el drogadicto de mi abuelo. Un colgado que si no estuviera todo el día puesto de maría y buscando una madre para la mía, se habría dado cuenta de mi mirada acechándola. Cada año que pasa mi obsesión ha ido en aumento y me es más complicado comportarme como lo que soy, su maldito hermano mayor.
Mientras mi madre busca trabajo yo debo cuidarla. Si supiera cómo me gustaría hacerlo me denunciaría ella misma. Ni siquiera yo la culparía.
Debería justificarme con algo relacionado a la pérdida de mi padre, a un apego disfuncional, o alguna mierda de esas, pero mi obsesión con ella empezó mucho antes. Hace al menos cuatro años, cuando yo tenía dieciséis y ella acababa de cumplir catorce.  
Me di cuenta que algo iba mal cuando la vi a través de la puerta de su habitación desnuda y tuve que contenerme para no forzarla ahí mismo.
Desde entonces he intentado alejarme de ella, pero siempre está ahí. Me da asco saber las reacciones de mi cuerpo, cuando ella viene a mí a consolarse hablando conmigo por la mierda de vida en que vivimos.
Tras lo del viejo se unió más a mí, durante una temporada solo hablaba conmigo. Me convirtió en su confidente. Qué niña más tonta.
La primera noche que vinimos a esta casa vino a mi habitación. Llevaba una camiseta mía de Black Sabbath. La erección fue inmediata. Por suerte estaba bajo las sábanas. Estaba triste, se metió en mi cama y comenzó a llorar. No le gustaba esto, me confesó que tenía un medio novio en la ciudad y que le echaba de menos. No sé cómo conseguí calmarla cuando una ira ciega que no me dejaba ver bien se instauró dentro. La idea de que alguien la tocara consiguió acelerarme. Conseguí sonsacarle hasta dónde había llegado con él y saber que no se había acostado con él no me tranquilizó, cuando supe todo lo demás que habían hecho. La eché de la habitación violentamente.
Y me comporté como un jodido enfermo. Acabó llorando en su habitación hasta dormirse.
Yo tuve que salir de casa y alejarme por miedo a perder el control. Lo hice con una mujer que encontré en el bar donde me emborraché y terminé follándomela en el baño con demasiada furia. Sabía que a la mañana siguiente tendría moratones en todo su cuerpo pero no pareció quejarse de mi pasión mientras se la metía. Así que problema suyo.
Llegué a casa a la hora de comer. Estaban sentadas a la mesa. Mi madre estaba asustada y cabreada, intentó razonar conmigo y luego me castigó sin salir. No sabes lo que haces, pensé. No te conviene que esté aquí.
Ella me miraba en silencio. Sabía que pasaba algo y ella estaba involucrada.
Por suerte para mí no se imaginaba hasta qué punto. Maldita sea.
Las noches siguientes el viejo se quedó con ella. Se ve que
en el inserso las señoras no tenían demasiada pulsión para seguir el ritmo de su viagra.
Cuando ella salía a trabajar yo me escapaba. Me emborrachaba y buscaba pelea en ese maldito y tranquilo pueblo de mierda. Llevaba días sin hablarla. Y ella parecía haber entendido el mensaje de aléjate de mí, porque lo había hecho. Y su ausencia me volvía loco. 
Un día sentados a la mesa mientras comíamos, ella contó a mi madre que esa noche iba a salir con un chico. Discutieron sobre la hora de llegada, pero yo no llegué a escuchar el final de la discusión. Me levanté y salí por la puerta.
Mientras bebía en un tugurio un tipo se me acercó. Parecía un colgado, rubio platino, con el pelo de punta, todo de negro, con piercings por su cara, y vestido completamente de cuero. Su mirada escrutándome parecía leer cada mísero pensamiento obsceno que tenía en mi interior. No dijo nada, pero me asusté de que estuviera viendo la mierda que tenía dentro así que me tiré sobre él.
El hijo de puta era fuerte y rápido. Me pegó un par de ostias y me sacó del local. No estaba sólo, cuatro tipos de su rollo estaban fuera descojonándose de la situación apoyados en sus motos.  Intenté soltarme pero otro golpe en el estómago me dejó vendido. Mientras sus compañeros se montaban en sus motos, el
tío se quitó el cinturón y me lo ató a las muñecas.
-         Maldito bastardo –me dijo al oído sonriendo- tienes
gustos muy peculiares..
Un frío intenso recorrió mi espina dorsal. Sus ojos azules brillaron de forma extraña.
Ató el extremo del cinturón a la parte posterior de su moto y con una rapidez sin igual se subió a ella, arrancando y arrastrándome
violentamente por el suelo.
En algún momento perdí el conocimiento.
Cuando lo recuperé estaba en lo que parecía su guarida. Una cueva llena de trastos viejos tirados, con cirios encendidos, algún póster que no supe reconocer. Había música fuerte sonando. Una mesa alargada y ante ella una silla ornamentada como “trono”. El rubio platino estaba sentado en ella ante mí. El resto de tipos estaban tirados alrededor de mí bebiendo en copas oxidadas. Me tenían atado a una silla. El lider bebía ante mi de una botella de plata. Mirándome fíjamente. Por las comisuras se escapó algo del líquido que estaba bebiendo. Era rojo y denso.
Me dolía todo el cuerpo. Me miré y estaba sangrando por una
multitud de heridas. Estaba en muy mal estado.
Volví a fijar la vista en él.
Hizo un gesto a uno de ellos. Al instante estaba a mi lado con la botella de la que antes había bebido y echándome con la otra mano la cabeza hacia atrás, vertió su contenido en mi garganta.
El éxtasis fue brutal, como si toda la vida mis sentidos hubieran
estado atrofiados. Oí la música vibrante, la nitidez de visión me hizo entornar
los ojos hasta que me adecué a esa claridad en mitad de esa penumbra. Mientras la música y los gritos de la manada se clavaban en mi cuerpo su mirada estaba fija en la mía. Sus labios se movieron sin pronunciar palabra, pero supe leer
sus labios: “ya eres uno de los nuestros”.
En ese instante me desplomé.
Como si hubiera estado en un sueño de un psicópata, las imágenes parecían tremendamente reales. Me habían dado una paliza, había sido arrastrado por las calles y casi había muerto, hasta que bebí lo que en el sueño sabía que era sangre.
Cuando desperté la música seguía vibrante. La semipenumbra de las velas, me alertó al instante. Estaba aún en esa cueva. Todo era real.
Los gritos comenzaron.
-      Ha despertado –oí a uno de ellos.
No les veía. Estaban detrás de mí.
El horror vino cuando el que había hablado a mi espalda dio la vuelta a mi silla.
Ante mí estaba mi hermana completamente desnuda, sentada sobre las piernas del líder. Amordazada y llorando.
Intenté levantarme e inmediatamente los otros dos que estaban custodiándoles aparecieron a mi lado y poniendo sus manos sobre mí volvieron a sentarme inmovilizándome.
El líder comenzó a reír obscenamente. Cuando abrió la boca ví sus colmillos expuestos y la pegó a su cuerpo. Tocándola ante mí. Apartando su melena, descubriendo su hermoso cuello acercó su boca a él mirándome.
Me revolví furioso gritando, pero parecía tener unos bloques de hierro sujetando mis hombros y  mis piernas.
Grité y maldije todo tipo de amenazas, y sentí mi rabia
emerger de una forma que jamás había permitido. Noté una neblina rojiza en mis ojos y sentí sangre en la boca.
Toqué con la lengua unos colmillos afilados similares a los
del hijo de puta que tenía ahora a mi hermana.
-      Vamos – siseó- ven a por lo que más deseas. –dijo mientras
la abría de piernas ante mí.
El deseo empezó a palpitar en mis sienes y en mi entrepierna. Rompí las cuerdas que me aprisionaban a la silla. Y en ese momento la presión en brazos y piernas desapareció, el líder  comenzó a gritar y reír y mientras corría hasta ella la empujó hacia mí.
El resto fue muy confuso. No recuerdo qué hice primero, si la follé o la mordí, quizás las dos cosas a tiempo, por suerte la manada me paró antes de que la desangrara totalmente. Después de darle de beber de mí, robar algo de ropa y devolverla a casa, no he vuelto a aparecer por allí.
Cuando pensé que no volvería a verla por lo que la había hecho, la noche siguiente apareció ante mí. Dijo no querer alejarse de mí, y francamente ahora mismo las leyes morales me parecen muy relativas. Se ha convertido en mi consorte a todos los efectos, y aunque aún no la he convertido en algo como yo, como tantas veces me ha rogado, sé que terminaré por complacerla…